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El impacto del curso de robótica

Para los jóvenes de la Fundación Color y Esperanza

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En el departamento del Chocó sólo 1 de cada 4 bachilleres accede a la educación superior, hay 7 Instituciones de Educación Superior (IES) allí nacidas y 16 de otras regiones del país que han llegado para cubrir un mercado, aún creciente.

Según la información oficial del Ministerio de Educación Nacional -MEN-, en 2020 la matrícula en educación superior del departamento del Chocó fue de 13.857 estudiantes, lo que representa un 0,63 % de la matrícula de todo el país (2.180.170). Adicional a esto, de 4.752 estudiantes matriculados para grado once en 2019, en 2020 ingresaron inmediatamente a educación superior, 1.551 de ellos. En el municipio de Unguía de 96 estudiantes matriculados para grado once en 2019, en 2020 ingresaron a educación superior únicamente 16 de ellos.

CURSO ROBÓTICA

Según la Estadística de matrícula en Educación Superior por municipios del Ministerio de Educación Nacional (MEN), para el municipio de Unguía, mientras el número de personas matriculadas en programas tecnológicos ha ido aumentando, la formación universitaria se ha ido reduciendo considerablemente, pasando de 30 matriculados para el año 2007 a cero matriculados en el año 2020.

Las razones, según la revista Portafolio son varias: el costo de la matrícula académica, que sube anualmente sin tregua; los programas que no resultan atractivos o no responden a las expectativas de los jóvenes; poca motivación frente a la dificultad de conseguir empleo e incluso aspectos de confianza sobre la economía del país, entre otros.

La gestión de

Fundación Color y Esperanza

WENDY

En el año 2021 gracias a la gestión de la Fundación Color y Esperanza, llegó a la Casa de Colores, ubicada en el municipio de Unguía – Chocó, el Proyecto Tecnoacademia Itinerante liderado por el Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, para desarrollar nuevas competencias y habilidades en Ciencia, Tecnología e innovación en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes del municipio aplicando la metodología STEAM.

A través de este proyecto se ofreció formación en:
● Robótica: Enfocada en conocimientos sobre lógica de programación por bloques, aspectos básicos de la ciencia de datos y uso de máquinas simples para el desarrollo de dispositivos robóticos.
● Biotecnología: Conocimiento en programación, en el uso de sensores para el monitoreo de gases, temperatura, presión, humedad, luz y otros factores naturales del ambiente.

Esta iniciativa les permitió a varios de los jóvenes de Unguía, pensar en una opción nueva y diferente en aras de su formación profesional.

Los participantes del curso se prepararon durante 9 meses, asistiendo cumplidamente a sus clases virtuales y desarrollando las actividades propuestas en el curso. Su gran interés en la materia y el buen rendimiento obtenido durante el curso, les mereció la invitación a la 1era Feria de la Ciencia de la Tecnoacademia Itinerante del SENA, realizada en la ciudad de Quibdó, a donde 6 jóvenes tuvieron la oportunidad de viajar en avión, algunos por primera vez y, experimentar cómo la educación puede abrir puertas.

Para lograr llevar a estos jóvenes desde Unguía hasta la capital del departamento del Chocó, la Fundación Color y Esperanza desplegó una campaña a través de redes sociales, visitando a los comerciantes del municipio y realizando actividades de recaudación de recursos.

Se contó con el apoyo de la empresa privada a nivel local y nacional, la alcaldía del municipio de Unguía y personas naturales que se contagiaron del deseo de estos jóvenes de aprender y capacitarse.

Los jóvenes llevaron dos proyectos que tuvieron una valoración muy positiva para los instructores del SENA y que se espera sean apoyados técnica y económicamente para que puedan materializarse: un molino hidráulico, con el que se pretende generar electricidad en la zona rural o en los lugares donde no hay energía estable del municipio de Unguía y un sistema de alerta temprana contra inundaciones, cuyo objetivo es mitigar el flagelo de la creciente en el Río de esta población chocoana, logrando que disminuyan las perdidas en cultivos y ganadería.

La participación en la feria, les permitió además de poner en práctica lo aprendido, compartir con otros jóvenes con sus mismos deseos de superación, conocer otras realidades, disfrutar de ciertas comodidades y en el caso de la joven Isabela Salom, ser candidata a una beca en educación superior.

La Fundación Color y Esperanza continúa trabajando y apostándole a los procesos educativos que favorezcan a los niños, niñas y jóvenes con menos oportunidades en el Chocó.
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Si esta historia te inspiró y deseas apoyar las iniciativas de la Fundación Color y Esperanza para seguir coloreando la vida de los niños y niñas del Chocó, puedes hacer tu donación a la cuenta de ahorro Bancolombia Nº 01762266136. También puedes compartir esta información con tus amigos, familiares y personas que puedan seguir sumando. Recuerda que ¡todo suma!

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